Si he llegado con ansia
En las pupilas, por marcar pinceladas
En tu cara, es porque quiero dejar
Para otros días, tu recuerdo estampado
En la memoria y así rememorar*
Sin que se pierdan esas horas acaso
Ya olvidadas.
Vano seria pronunciar tu nombre, sin siquiera
Un temblor en mis adentros;
Dejar pasar las paginas del libro
Que fuimos tu y yo sin que los sueños,
Despierten del letargo
En que quedaron
Por nuestra abulia ciega
Y traicionera.
Hoy la nieve
El corazón lacera y lo llena
De inciertos sinsabores,
Que fácil fue el herir sin que supieras
Que las horas que amargas convertías,*
Eran red soterrada que sembrabas
En ese devenir
Sin primavera.
Pero eso ya no importa
Sigo siendo, como ese árbol noble
Que no vieras;
Sándalo yo seré para tus penas
Devolviendote aromas mañaneros.
Te espero como siempre si regresas
Al huerto que dejaste
Una mañana,
Oirás los mismos trinos a la espera
De dulces mimos y*
Ojalá así fuera,
De los atardeceres que gustabas
Mirando un arrebol como lo hacías,
En la serena tarde*
En primavera.
Sonar de las palabras
Como el agua del río, para nombrarte
A ti;
Sentir que brotan raudas
Las raíces para seguir tu sombra;
Mujir de los sonidos sin saber que hacer,
Si quedarse dormidos en la nube
Que te mira absorta,
O murmurar apenas, un tibia canción
Para tus pasos;
Toda la tarde quiere que la penetres
Honda,
Sintiendo entre su vientre
Que le bullen cantos.
Es raro así pensarte,
Pero es preferible
A no sentir tu piel rozando con la mía*
Y que las horas pasan
Sin dejar tu rastro, esculpido
En el mío.
Que seria de las palabras, si no pudieran
Solas,
juntarse como niñas para jugar la ronda
Y componer tu nombre sobre el lienzo
Invisible que tienes en las sienes,
Y que va atesorando lo que quieren decirte,
Para que el viento
No las riegue sobre lejanos cielos;
Que quizá no conozcan
Lo precioso que guardas, dentro de esos*
Luceros que te alumbran la cara;
Ni entiendan que tu tienes en la
Mitad del alma,
Un remanso infinito donde guardas
Mis ansias y que sola tu sabes
Sacar a que acompañen,
Mis horas y mis días repletos
De nostalgia
Desnudo ante el ocaso
Que transcurre
Viendo cruzar bandadas de palomas
Se desgajan palabras
Sobre el blanco
De este papel ansioso
De los versos.
Eran negros o pardos, aquellos ojos,
Que miraban con abulia
Todo;
O era el brillo sutil
Que desgranabas
Sobre la tersa piel
Que te arropaba,
Lo que hacia mas intima
La noche.
Fui conejillo insomne entre tus manos;
Fui veleta dormida
Entre tu brisa;
Y novel marinero en el poniente
Al jugar de tus ojos y tu risa.
Quiero graduarme en besos
Y caricias
En tus aprendizajes sin palabras
Para que solo escribas
En mis labios,
Con lineas rojas de pasión y entrega.
Guarda todas las horas que has dejado
Sueltas,
En esos recovecos de tu mente,
Que solo sabe traducir en besos,
Lo que quieres
Decir
Y que no aciertas.